
Las contrarrelojes en el Tour de Francia vuelven a tener su importancia, nada menos que 96 km tendrán que afrontar los ciclistas en solitario el siguiente año. Este formato de carrera sumado solo a los cuatro días de montaña que tendrán cambia sustancialmente la forma de correr de muchos corredores. Ciclistas como los hermanos Schleck, Ivan Basso o Damiano Cunego lo tendrán muy difícil para llegar al podio de París, en cambio, otros como Cadel Evans o Bradley Wiggins tendrán más oportunidades.
De esta forma el Tour recupera el formato de los 90 y de la era de Lance Amstrong, donde las contrarrelojes era muy importantes, pero sin llevar a los más de 100 km en solitario que tenían que afrontar por aquellas épocas.
La supresión de kilómetros contra el crono se debe a la falta de espectáculo al ver solo a una persona correr, aunque todo ganador de Tour debería dominar esta bonita especialidad. Pero la pregunta es, ¿dónde está la montaña?
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